¿Ser o no ser? ¿Debate fraternal o bronca cainita?




Esta entrega raticida va en castellano, como estáis leyendo. Que nadie piense que así me sumo a la babosa y pútrida campaña neo facha en defensa –manifiesto- a esta lengua que dicen “perseguida y maltratada por los dialectos periféricos”. Sencillamente soy bilingüe, seguramente prensil i viperino, y estoy intentando extender mi elucubración ratonil al mayor territorio de comprensión estatal, en vísperas de la magna celebratio asamblearia de I.U. que se nos viene encima.

El roedor circulante hoy, afirma desde la solemnidad del eructo postprandial: ¡Como sois l@s de izquierdas! Siempre igual,… solo sabéis pelearos entre vosotros y así perdéis toda posibilidad de éxito. Mirad las derechas, varias, como saben cerrar filas y unirse – al menos cara a la galería - cuando se acercan elecciones o cuando hay que nombrar quien manda. ¡Hay que joderse!! Esta manida lección nos cae y nos machaca de manera tan gratuita y tan vulgar como inapelable. Es que es así de cierto.

A este lado nuestro, izquierdo – (sinistro y marxista por deslindarlo de lo progre-psoe-reformista- izquierdoso ma non tropo) de la trinchera, las batallas asamblearias se trabajan concienzudamente para asegurar resultados traumáticos, incisiones profundas que ahonden antiguas heridas mal cicatrizadas, derrotas cruentas y victorias de parte, tesis- antítesis- síntesis, para acabar SIN tesis, pero con equipos humanos conjurados en la necesaria “reconducción” y salvación del proceso histórico…hasta el mes, o la bronca, que viene.
Por el contrario, los últimos episodios congresuales de populares y convergentes no hacen sino ratificar la sentencia. Pueden escenificar una cierta dosis de pelea intestina, más o más gritona y personalista, un poco de folclore al estilo dualista pseudo-democrático de sus idolatrados USA, pero finalmente el guión está escrito y el mensaje pregrabado en piedra: propuesta aclamada en la estricta ortodoxia neoliberal-conservadora-populista, disciplina castrense de equipo, liderazgo ultra- supra humano, y en definitiva, unidad de “destino en lo universal” como decía aquel teórico suyo Primo-de- no- sé- quien, del que ahora hablan poco pero siguen mucho.

Creo sinceramente que las diferencias se explican a partir de la gran distancia entre los valores confrontados de izquierdas y derechas. De hecho en la derecha tan solo existe un valor singular y supremo que todo lo justifica y todo la impregna: dinero / poder. Para las izquierdas, en cambio, la diversidad de aspiraciones reivindicativas y de sustancias ideológicas representa una natural batalla dialéctica de prioridades y de fidelidades, de sinergias y responsabilidades, que a menudo acaba en trifulca familiar. Que como todos sabemos pueden ser las más virulentas y despiadadas que se conocen… Y aún así no debemos ocultar –autocrítica- que también entre nuestras filas se produce y ha producido más de una contaminación de intereses particulares de poder y que esa es intoxicación nos resulta especialmente mezquina, costosa y dolorosa.

Así las cosas, es normal preguntarse: ¿Ser o no ser ?... He ahí el dilema. ¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal, y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir… participar, hablar, callar, aplaudir, mirar la tele, hacer taichí, calentarse, enfriarse,… No sabría yo que prescribir a cada quien. Solo sé que me sigue incordiando el creciente prestigio agorero de la rata en cursiva y que como es seguro que no la liquidaremos es “pasando”. Estamos tod@s ante una tarea, hoy tan imprescindible como difícil de roer.

Toni Barbarà

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Sí podemos... (si queremos)


Inexorablemente, como en la más clásica de las tragedias, nos acercamos al desenlace, al disparate que se anuncia como la IX Asamblea general de IU. Y sin embargo aún estamos a tiempo de forzar una salida realmente en positivo.

Se han venido consolidando tres opciones, manifiestos, equipos, tercios en su más amplia acepción, sensibilidades… hipersensibilidades. Durante semanas han ido conformándose tres maneras de relanzar IU, maceradas por muy singulares aportaciones transversales, por listados de afecciones y anuncios de desafecciones, tres banderas con variaciones formales a cada leve giro de calidoscopio. Vamos lanzados a toda velocidad, con un ímpetu digno de mejor causa, hacia a una meta asamblearia que muchos entendemos situada justo al borde del precipicio y sin espacio posible de posterior sosiego …– no te jode el profeta !- Y sin embargo podemos, y debemos, cambiar tan funesto guión.

Para desencallar el actual escenario serían necesarias algunas condiciones, algunos compromisos desde ya, a todo nivel, a toda extensión, a total y plena honestidad, como sabemos ejercer, cuando queremos, los hombres y las mujeres de IU.

Sabernos y reconocernos lo que por otra parte son cuatro obviedades: Que tod@s tenemos alguna razón y no toda la razón. Que cada bandería disfruta de una parcial verdad histórica, pero no de toda ella. Que cada cual y cada quien ha acertado y errado en su caso y momento. Que tod@s disponemos de “hooligans”, de avaladores, de abuela y sobrinos. Que en todas las familias hay cuentas y cicatrices pendientes de un pasado que se resiste a pasar. Que mayoritariamente tenemos una alta autoestima, nobles sentimientos, maravillosos valores como la dignidad, el altruismo, la solidaridad, la generosidad … y también demostrada mala leche cuando nos sentimos presionados o creemos que nos quieren tocar la boina. Que no debiéramos seguir dándonos coscorrones a golpe de República, ni patadas censales, ni escupitajos federales, ni exhibiciones de contundencia verbal anticapitalista, ni más desafíos en forma de diligentes expulsiones por activa, por pasiva o en reciprocidad. Que en esta batalla no habrá, no puede haber, un@s vencedores sobre otr@s perdedores, ni viceversa, ni aun menos nadie que “machaque” a nadie, a riesgo de quedarse solo en su victoria inútil, y tan solo consiguiendo que el humillado se exilie a su interior, o a su cotidianidad banal, a la claudicación o al grupúsculo.

Así las cosas, les sobra razón a l@s compañer@s y sin embargo amig@s cuando saludan y exponen que cuando queremos, véase caso del alcalde de Seseña, nos sale lo mejor de nuestra IU. No solamente estoy de acuerdo sino que esta reflexión me anima a añadir, con tanta modestia como energía que no sólo es posible la conciliación y la racionalidad, sino que si queremos verlas ya tenemos algunas experiencias irrefutables.
Estoy hablando de eso lamentablemente tan poco considerado en nuestros menesteres políticos que se llama Europa. Del -PIE - Partido de la Izquierda Europea en concreto y particular. Es bien sabido que desde su fundación hace más de tres años tres organizaciones políticas y soberanas del Estado Español, - TRES- conformamos y participamos de pleno derecho y actividad. Y lo que en sus inicios era contemplado desde Europa como el “caso =problema” español con tres voces, siglas y familias, ha ido evolucionando, con trabajo y responsabilidad, hacia un ejemplarizante estatus de interrelación civilizada, complementaria, y si me permitís camaraderil, con frecuencia amable y siempre respetuosa.

A pesar de la obviedad dejadme recordar quienes representan a estas tres formaciones: En el Comité de Presidentes: Gaspar Llamazares, (IU.), Paco Frutos (PCE) y Jordi Miralles (EUiA). En el Comité Ejecutivo: Isabel López Aulestia, Javier Alcazar; Maite Mola y J.L. Centella ; Àngels Tomás y el que suscribe esta nota. Pedro Marset fue re elegido tesorero en el último y 2º Congreso de Praga, y yo mismo fui posteriormente integrado en el Secretariado. Recordar aún que en el PIE siempre se actúa por consenso, lo cual significa que en ese Secretariado me honra atender o representar – tal como fue explícitamente aceptado- a las tres organizaciones españolas. Los amigos y camaradas europeos han sabido agradecer y corresponder al cambio de chip, al trueque de la bronca, el veto y la crispación por la suma, la complementariedad, el no antagonismo, el respeto en la pluralidad. Así que cuando leo algún comentario que sitúa el paralelismo del caso Italia en el horizonte, quiero contraponer que el ejemplo a seguir no es hoy el de aquel convulso país hermano sino el de España, al menos en y por lo que respecta al PIE.

No es pues una hipótesis, es una realidad que afirmo y corroboro. Y eso aún perteneciendo a la parroquia de EUiA y por lo tanto desde la inevitada polémica de la catalanidad, que como casi siempre es nacional, mestiza, soberana, solidaria, internacionalista y charnega. Cada quien crece y se hace en su propio ecosistema social y político, y profesa la lealtad que piensa se merece su historia particular, como debe ser. Pero luego y además tod@s somos capaces, si queremos, de trabajar junt@s, de cerrar filas en el noble objetivo de encontrar i de facilitar soluciones para nuestra gente, nuestro verdadero sentido profundo de lucha y de existencia.
Para acabar, no puedo ni quiero evitarlo, una línea del humor imprescindible cuando se trata de cosas tan serias. Como dice mi amigo cubano: “lo bueno que tiene la cosa, es lo mala que está la cosa”. Estamos a tiempo de hacer prevalecer la dignidad, la justicia, la razón, la solidaridad, la fraternidad, la emancipación, la libertad, el respeto, la esperanza: esa debe ser IU., o si me lo aceptáis UI. : Uniendo Izquierdas !
Salud !

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