¿Te habías plateado, seriamente, el sacerdocio o alguno de sus símiles ensotanados, como una SALIDA LABORAL?. Estoy hablando, sí, de
“profesar”, “tomar los hábitos”, santificar la vida a Dios, ingresar en la comunidad de pastores, y/u cualquiera otra forma más o menos edulcorada y sublime para decir llanamente:
¡ Hacerse Cura ! O ¡hacerse Monja! Más adelante expondré que el hábito sacerdotal o monjil masculino tiene una prestancia y lucimiento que está
años luz sobre el femenino. En tiempos de luchas y algunos avances por la igualdad entre géneros, la Santa Madre Iglesia, aunque es femenina y madre, machaca a las hijas y siervas, en un trato de agravio ofensivo respecto de los varones.
Ellos pueden aspirar a todos los puestos del organigrama empresarial hasta alcanzar la cima papal. Ellas, sumisas, devotas, esposas de Cristo, laboriosas, pundonorosas y disciplinadas solo pueden aspirar a cargos intermedios y dentro del ámbito doméstico o femenino.
Los birretes de colores, zapatos de diseño, y las galas y puntillas quedan reservados para sus excelencias monseñores obispos y más arriba…
Las monjas tienen un techo infranqueable en su promoción, ya que solo pueden aspirar a “
hermanas” o sea a Sor, después de un duro meritoriaje desde novicia. Hablamos de reconocimientos terrenales y jerárquicos, ya que cara al más allá, nada impide a una mujer, a pesar de serlo, de alcanzar cotas de beatitud y santidad… solo que generalmente vía martirio.

Pero regresemos al tema central. En estos
días de austeridad, paro y crisis pandémica, el bien más preciado para un ciudadano, más si es joven todavía, es
un empleo, y el desiderátum que sea estable (¡ fijo !) reconocido socialmente, seguro en sus condiciones, no penoso ni de riesgo, bien pagado, con cobertura jurídica excelsa, con programas de máster y con opción a especialización en diversas materias, con viajes y stages en el extranjero, sin recortes salariales, con convenio colectivo amparado por las más altas instancias estatales, hasta la jubilación voluntaria o hasta el fin de los días…
UN VERDADERO CHOLLO.Y no se acaba aquí el
rosario (nunca mejor dicho) de ventajas e incentivos para ensotanarse de por vida. De entrada actualmente ya ni es necesario tener que enfundarse la susodicha sotana (salvo para solemnidades de guardar, o para babeos programados de públicos retroconciliares y facciosos).

Vestido al gusto, elegante pero informal, o informal pero elegante que tanto monta, el clérigo actual se mueve como pez en el agua bendita de las modas y las mundanales estéticas y otros saraos.
Volvamos un paso atrás: Para llegar a ser sacerdote la cosa debes ser difícil y costosa y sacrificada…
Pues NO en absoluto.
La formación y preparación laboral está subvencionada, es gratuita, y además de una calidad garantizada. Los mejores maestros, medios, bibliotecas, aulas y centros de estudio, campus equipados con todo lo imaginable (aquí llamados seminarios), últimas tecnologías, tutorías personales,… ni en Oxford!

En tanto el discente se forma en teología puede compaginar otros estudios más mundanos, como medicina, derecho, cualquiera carrera de letras, ciencias o técnicas desalida en el mercado exterior. ¿¿Que hay más bonito que un sacerdote ingeniero aeronáutico, o una monjita doctora en medicina tropical??
Hete aquí hecho un modelo de éxito social, de aprovechamiento y eficiencia. Tan solo es cuestión de confirmar que un día
“oíste la llamada divina”, decidiste sacrificar tu vida, renunciaste al mundo y a la carne (aunque habría mucho que hablar al respecto, al menos no podrás gacer ostentaciópn de tus flirteos y andanzas pecaminosas al sexto mandamiento que saben tan ricas !! te desposaste con Cristo en el caso femenino, te uniste a la barca apostólica y al pastoreo de siervos y rebaños (así de cruelmente expresado)…
Es cierto que quedan algunos efectos secundarios que no debemos omitir ni menospreciar. Para ese sacerdocio hay que
hacer VOTOS. Parece ser que cada vez se “vota” menos en las disciplinas eclesiásticas por aquello de mejorar el perfil de la oferta y la demanda, pero en todo caso alguna limitación, sacrificio, “
sublimación” dicen, habrá que aportar al cartipacio de candidatura beatífica.
¡¡ Pobreza!! … Aquí no quiero ni detenerme para no hacer leña del árbol caído… Alguien o alguna ha visto algún clérigo, monje o monja pasando calamidades, en paro, con deudas imposibles, desahuciado de su vivienda, famélico por fuerza, con personas dependientes a su cargo, enfermos crónicos, durmiendo entre cartones en un cajero de la calle, hurgando en contenedores de basuras, … malviviendo y renegando de su mala fortuna. No es el caso. Pasamos página para no ensañarnos.
¡ Obediencia! En esta sacra Institución se practica la disciplina vertical más cerrada. La jerarquía manda, piensa y ordena a cada escalón inferior y este a su vez. Nada que ver con aquel denostado centralismo democrático veterocomunista, aquí normas del más rancio absolutismo, la tiranía divina que es dulce tiranía, la sumisión placentera, la humildad llevada a límites de masoquismo, la renuncia a la razón y al propio criterio… y así. Ya sé que me dirán que hoy en día nadie, o casi nadie, lleva sus votos a esos límites y que todo es mucho más relajado, pero lo más cierto es que si tu obispo te pone cara a la pared o con tus bártulos en una parroquia de alta montaña, a ti te toca acatar, y como mucho
rezar… para que cambien al obispo.
¡Castidad ! Entramos de pleno al morbo y substancia de las renuncias sacerdotales. Nada de sexto, nada de sexo, nada de placeres “carnales”, ni de obra ni de pensamiento ni de película X, Prohibidos los “tocamientos impuros” – que bello eufemismo para describir púdicamente y sugerente la masturbación- prohibido el deseo, ¡ fuera la tentación ! ¿Y si aun así viene esa tentación? que es humana, que es terrenal, que es tan apetecible, tan dulce, tan, que….paro inmediatamente que todo esto te pone a cien.
Si viene la tentación se cae en ella, confesión y a otra cosa mariposa. Ojo con las mariposas, las abejas, las ovejas, las zoofilias todas, que son muy cochinas y ojo también a esos dulces siervos llamados niños/niñas, que dejad que se acerquen a mi, pero las manos quietas…!!
Nadie se desgarra las vestiduras cuando un sacerdote o clérigo tiene fortunas y vive como un pachá, ni cuando desacata a su superior y lo manda al carajo. Ni por supuesto cuando tiene y mantiene un lio con la feligresa pecadora, contrita y provocativa, o especiales roces y cariños con el niño o niña alumno de catequesis… ¡ Que bueno, humano y tierno es monseñor!
Total y descarnadamente:
Dejad de acudir a las colas del INEM, ni de las oficinas de colocación, menos aun a las chupópteras ITT, dejad de hacer currículums vitae inútiles, y apuntaos al latín profesional y en sobredosis: reza , obedece, calla y labora; ora, obedire, clausa et operatur
TRABAJO SEGURO, FIJO, RECONOCIDO Y PARA TODA LA VIDA (Y PARA TODA LA MUERTE) Genial !!Seguirá la tercera entrega, que lo prometido es promesa...